Debí coger del suelo lo poquito que me quedaba de dignidad y marcharme sin mirarte quedar atras desde la primera alarma roja que saltó en mi cabeza. Pero no, enves de eso permití un concierto de alarmas, cambiando el rojo por colores que ocultaban los gritos y el caos que me advertía centenares de veces lo que habia detras de las palabras "alejate, te va a dañar". Fui tan estupida que nisiquiera me negué a escuchar o almenos tratar de evitar el ruido que se repetía incontables veces. Al escuchar esas palabras solo bailé al ritmo del compás, cantando una y otra vez "alejate, te va a dañar". A todo pulmón la cantaba como si fuera la melodía más preciosa que había escuchado alguna vez. Solo andaba flotando en mi ilusión. Hasta que la melodía de pronto calló porque tu cogiste el tocadiscos y lo lanzaste contra el piso y de lo que estaba flotando en el cielo caí yo. Hubo un enorme silencio que se sintió interminable. De pronto con mas fuerza volvió, con distinta letra y ...